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JIMENA Y SU CASTILLO

A soledad y tinieblas de amor suenan los repiques de campana, hora tras hora, en el corazón de Jimena.

Una villanía, piensa, proclamar el paso del tiempo con tamaña algarabía cuando significa tan poco como un susurro, tanto como la ausencia que deja el deber.

Todo Orgaz, sin embargo, la acompaña
en el llanto a cada toque, sin ella saberlo.
Sufren las desgracias de su dama:
Una Jimena sin Cid y sin castillo.


© 2009

castillo de Orgaz Doña Jimena